alguien dijo alguna vez:

“Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda que paz puede haber en el silencio. Vive en buenos términos con todas las personas, todo lo que puedas, sin rendirte. Di tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su historia.”

Anónimo, 1.693.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Dar las gracias

¡Gracias! Gracias por clickear en el enlace de esa red social y venir a esta web. Gracias por empezar a leer nuestro editorial de noviembre. ¡Gracias!
No podemos quedarnos con la idea de que la palabra gracias es solo una expresión de agradecimiento. Por ello, dar las gracias no es lo mismo que mostrar agradecimiento. No podemos quedarnos en un simple formulismo social.
Cuando demos las gracias, se trata de ir más allá de dar las gracias. Consiste en hacerlo de forma autentica, con el corazón, poniendo en valor la atención recibida. Agradeciendo de corazón, tomamos conciencia de lo que en verdad significa la expresión gracias.
Existe un dicho popular, “es de bien nacido, ser agradecido”. Dar las gracias puede ser gratificante, tanto para la personas que las da, como para quien las recibe. Si el sentimiento es autentico, podemos disfrutar dando las gracias compartiendo la alegría o la satisfacción por lo recibido de la otra persona. Podemos crear esa maravillosa conexión con ese otro ser humano.
Dar las gracias no es solo una cuestión de buena educación. Se puede comunicar asertivamente, utilizando un “gracias” para hacer ver a esa persona que está en un error actuando de “de esa manera”. Prueba a decir un “gracias” autentico ante unos malos modos o una mala atención. Harás ver a esa persona lo maravilloso que se pierde por tener la conducta que tiene.
No ganas nunca nada esperando un “gracias”, porque entonces no las merecerás. Recuerda que se puede dar las gracias sin decir “gracias”. Un gesto, una sonrisa, una mirada cómplice… también pueden significar “gracias”.
Gracias no es solo una palabra, es un sentimiento de unión con otras personas. ¡Gracias por leerme!
(puedes leer este artículo también en: www.sercompetentes.com)

miércoles, 19 de octubre de 2011

El poder de la sonrisa

Durante muchos años nos han venido convenciendo del poder de una sonrisa, y sus efectos beneficiosos para la salud física, mental y social. Pero a pesar de todos los argumentos a favor, parecemos empeñados en no hacer un uso adecuado de la misma.
Sonríe, porque sonreír es gratis. Porque te acerca a los demás seres humanos. Porque genera cercanía, confianza, transmite amabilidad y da un mensaje de ayuda, de apoyo, de servicio.
Sonríe, porque es una forma de encontrar tu equilibrio interior, de transmitirlo, de estar en paz, de irradiar paz. La Sonrisa es la luz que ilumina tu vida y de las personas que te rodean.
Sonríe, porque sonreír es la mejor arma para cambiar tu mundo, el mundo, nuestro mundo. Sonreír nos acerca a todos un poco más, mejorando nuestro universo interior y la relación con nuestro entorno.
Sonríe, porque es un gesto universal que “buena vibración”, de optimismo, que genera una actitud positiva. Sonreír siempre crea un clima favorable para todo y para todos.
Sonríe, porque sonreír es una fuerza vital capaz de derribar barreras, de abrir puertas, allanar caminos… Sonreír no es un acto individual, sonreír es compartir una sonrisa creando una unión entre las personas que se sonríen.
Sonríe, porque la sonrisa es el idioma de la alegría, de la comunicación inteligente, de la interacción personal. Sonreír tiene un efecto multiplicador, tiene el “efecto espejo”. Sonríe, y te sonreirán.
Sonríe, pero hazlo de forma franca y sincera, con el corazón, con el alma, sintiendo tu sonrisa, con convencimiento.
Sonríe y se feliz. Transmite felicidad. Por favor, sonríe.

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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Hace muchos miles de años…

Hace muchos miles de años, alguno de tus antepasados se habría despertado a la intemperie o en la humedad de una cueva, sin haber disfrutado de tu cómoda cama y del confort de tu hogar.
Seguramente, este antepasado no ha ido a ningún armario a preparar la ropa que se pondría hoy. Sus ropas y calzado llevarán varios días en contacto con su cuerpo y con su sudor. Posiblemente algunos parásitos comparten vivienda en el cuerpo y los ropajes. Tú, esta mañana, te has dado tu ducha matinal y luego te has dirigido a todos tu muebles para salir a la calle conveniente mente uniformado.
La agenda del día la tenías clara, incluso has decidido dónde comer. Lo de qué comer, yo lo decidirás sobre la marcha, o solo basta con abrir el frigorifico. Tu antepasado se estaría preparando para ir a cazar, pescar o recolectar. Irá en busca de la aventura para ver el sustento de hoy.
Tú habrás tomado el transporte público o tu vehículo personal. Tu antepasado prehistórico se habrá dado una gran caminata para conseguir la comida del día.
Al salir de casa habrás cerrado tu puerta con llave. Tus antepasados deben defender su hábitat con su propia fuerza. Defenderse de las invasiones de los poblados vecinos, de los ataque de los depredadores…
Si al llegar a casa te duele la cabeza, solo tienes que tomar una pastilla del botiquín y tumbarte en el sofá a descansar. Tu antepasado prehistórico seguramente tendría que esperar pacientemente a que la naturaleza de su propio cuerpo resolviera lo del dolor.
Podríamos estar horas hablando de las diferencia de la nuestras vidas, con las de nuestros antepasados de hace miles de años… La humanidad fue avanzando. Llego la agricultura, la organización de los pueblos, los inventos, los avances médicos y tecnológicos…hasta la actualidad.
Entre tú y tu antepasado prehistórico, ¿quién tiene mejor vida? ¿quién es más feliz? ¿quién está más satisfecho con su vida? ¿quién está más estresado? Cuando hayas contestado a estas preguntas… ¿qué es lo que no te cuadra? Alguien puede explicar ¿como la humanidad ha llegado a estas cotas de “desarrollo” que han venian a mejorar nuestras vidas, mientras al contrario nos encontramos a una gran parte de la población mundial “civilizada” atrapada en el estrés, la desidia, o la depresión? Deberíamos averiguar con urgencia qué es lo no estamos haciendo bien.
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