alguien dijo alguna vez:

“Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda que paz puede haber en el silencio. Vive en buenos términos con todas las personas, todo lo que puedas, sin rendirte. Di tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su historia.”

Anónimo, 1.693.

martes, 20 de diciembre de 2011

Comidas de Navidad

Llega la Navidad, llegan las fiestas navideñas y todo lo que con ellas comporta, y ello incluye las comidas de navidad. Llegan la comidas familiares, de empresa, de amigos, de la asociación, de…
Todas estas comidas deberían tener un sentido, pero en la realidad no lo tienen. ¿Existe algo mejor que compartir compañía, conversación, mesa y mantel con personas a las que te sientes unido de alguna forma?
Hemos convertido un hermoso ritual en una especie de obligación social. Entre todos, hemos dejado que lo que debería ser una ocasión especial, sea en la práctica una rutina sin más que se remite irremediablemente cada año.
No aprovechamos esa comida familiar para sentirnos más cerca y unidos a nuestros familiares. En la comida de empresa, unos se decidan a agasajar a la jefatura, mientras el resto se “divierte” con la crítica de ese comportamiento.
Nos encontramos con comidas de “amigos” en las que, cada año que pasa, se reúnen alrededor de una mesa y de mucho alcohol, personas cada vez más desconocidas unas de las otras.
Las comidas de asociaciones, clubes, hermandades… se han convertido en competiciones de estatus, o en la interpretación de roles absurdos en un espacio supuestamente de amistad y fraternidad, o en el mejor de los casos un encuentro civilizado para comer en un mismo local.
Parece que a todos se nos ha olvidado que lo de comer es simplemente el pretexto perfecto para tener la oportunidad de estar, y sentirse más unidos, con esas personas que nos interesaron, a las que nos consideramos conectados y a las que visualizamos en un futuro compartido.
(puedes leer este artículo también en: www.sercompetentes.com)

lunes, 7 de noviembre de 2011

Dar las gracias

¡Gracias! Gracias por clickear en el enlace de esa red social y venir a esta web. Gracias por empezar a leer nuestro editorial de noviembre. ¡Gracias!
No podemos quedarnos con la idea de que la palabra gracias es solo una expresión de agradecimiento. Por ello, dar las gracias no es lo mismo que mostrar agradecimiento. No podemos quedarnos en un simple formulismo social.
Cuando demos las gracias, se trata de ir más allá de dar las gracias. Consiste en hacerlo de forma autentica, con el corazón, poniendo en valor la atención recibida. Agradeciendo de corazón, tomamos conciencia de lo que en verdad significa la expresión gracias.
Existe un dicho popular, “es de bien nacido, ser agradecido”. Dar las gracias puede ser gratificante, tanto para la personas que las da, como para quien las recibe. Si el sentimiento es autentico, podemos disfrutar dando las gracias compartiendo la alegría o la satisfacción por lo recibido de la otra persona. Podemos crear esa maravillosa conexión con ese otro ser humano.
Dar las gracias no es solo una cuestión de buena educación. Se puede comunicar asertivamente, utilizando un “gracias” para hacer ver a esa persona que está en un error actuando de “de esa manera”. Prueba a decir un “gracias” autentico ante unos malos modos o una mala atención. Harás ver a esa persona lo maravilloso que se pierde por tener la conducta que tiene.
No ganas nunca nada esperando un “gracias”, porque entonces no las merecerás. Recuerda que se puede dar las gracias sin decir “gracias”. Un gesto, una sonrisa, una mirada cómplice… también pueden significar “gracias”.
Gracias no es solo una palabra, es un sentimiento de unión con otras personas. ¡Gracias por leerme!
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miércoles, 19 de octubre de 2011

El poder de la sonrisa

Durante muchos años nos han venido convenciendo del poder de una sonrisa, y sus efectos beneficiosos para la salud física, mental y social. Pero a pesar de todos los argumentos a favor, parecemos empeñados en no hacer un uso adecuado de la misma.
Sonríe, porque sonreír es gratis. Porque te acerca a los demás seres humanos. Porque genera cercanía, confianza, transmite amabilidad y da un mensaje de ayuda, de apoyo, de servicio.
Sonríe, porque es una forma de encontrar tu equilibrio interior, de transmitirlo, de estar en paz, de irradiar paz. La Sonrisa es la luz que ilumina tu vida y de las personas que te rodean.
Sonríe, porque sonreír es la mejor arma para cambiar tu mundo, el mundo, nuestro mundo. Sonreír nos acerca a todos un poco más, mejorando nuestro universo interior y la relación con nuestro entorno.
Sonríe, porque es un gesto universal que “buena vibración”, de optimismo, que genera una actitud positiva. Sonreír siempre crea un clima favorable para todo y para todos.
Sonríe, porque sonreír es una fuerza vital capaz de derribar barreras, de abrir puertas, allanar caminos… Sonreír no es un acto individual, sonreír es compartir una sonrisa creando una unión entre las personas que se sonríen.
Sonríe, porque la sonrisa es el idioma de la alegría, de la comunicación inteligente, de la interacción personal. Sonreír tiene un efecto multiplicador, tiene el “efecto espejo”. Sonríe, y te sonreirán.
Sonríe, pero hazlo de forma franca y sincera, con el corazón, con el alma, sintiendo tu sonrisa, con convencimiento.
Sonríe y se feliz. Transmite felicidad. Por favor, sonríe.

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