alguien dijo alguna vez:

“Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda que paz puede haber en el silencio. Vive en buenos términos con todas las personas, todo lo que puedas, sin rendirte. Di tu verdad tranquila y claramente; escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante; ellos también tienen su historia.”

Anónimo, 1.693.

martes, 22 de mayo de 2012

Si...

Si sabes reírte de ti mismo a pesar de parecer ingenuo... Si por el camino de la vida muchas veces tienes problemas para distinguir una montaña de una piedra... Si descansas cuando crees que debes hacerlo sabiendo que puedes pasar por perezoso... Si callas y escuchas para aprender a sabiendas que puedes parecer que no tienes opinión propia... Si te tomas en serio a ti mismo solamente lo justo y necesario aún con el riesgo de parecer demasiado humilde... Si estas atento a las necesidades de los demás sin sentirte indispensable con peligro de caer en que se aprovechen de ti... Si interpretas con benevolencia las acciones de los demás dejando a un lado las apariencias aún a dar ocasión de ser tomado por crédulo... Si examinas seriamente las cosas pequeñas mientras que analizas con tranquilidad las más importantes sabiendo que puedes ser acusado de mesurado... Si sabes apreciar las sonrisas y olvidar los desaires aun a riesgo de ser tomado por inocente... Si entiendes que el miedo es libre y va por su cuenta teniendo claro que tus sueños no te los pueden robar a sabiendas que puedes ser acusado de idealista... Si sabes que cada uno interpretamos el mundo con nuestra mirada condicionando nuestra forma de ver la realidad a pesar de ser tomado por iluso... Si comprendes que para cambiar el mundo debería de empezar por cambiar tu mismo dando la impresión de cándido... Si no escatimas en el esfuerzo porque no crees en los atajos a sabiendas de que te tomaran por un utópico... Si opinas que tu integridad y tu honestidad son parte de tu mejor patrimonio personal sabiendo que te mirarán como quijote... Si sientes que la vida está compuesta de etapas de crecimiento y desarrollo con la creencia de que cada una de ellas es importante y necesita su tiempo bajo el peligro de ser tomado por un romántico... Si aspiras a tu independencia sin renunciar a compartir vivencias y proyectos con los demás aún sabiendo que te pueden tomar por soñador... Si eres paciente contigo mismo sin caer en la complacencia aún a riesgo de parecer acomodado... Si estas convencido de que la libertad de elegir nos singulariza como seres humanos cayendo en el peligro de ser tomado como un iluso... Si entiendes que los compromisos con nosotros mismos y con los demás son una de las esencias de la vida aunque te tilden de optimista... Si... Si te sientes identificado con la mayoría de estas circunstancias, bienvenido al club, no estás solo. (puedes leer este artículo también en: www.sercompetentes.com )

martes, 13 de marzo de 2012

Sobre el optimismo

Es sorprendente que a estas alturas de la humanidad, pueda estar en entredicho las bondades del optimismo. El optimismo entendido como una mirada a la vida siempre desde el aspecto favorable. La manera en que interpretamos los contratiempos, define nuestra actitud ante la vida. El optimismo es un blindaje especial contra el desanimo y la desidia. El optimista no puede caer en la resignación o en la inacción. El optimismo implica creer en el ser humano, en la buena naturaleza de las personas y por supuesto, también tener confianza en uno mismo. El optimista sonríe a pesar de las circunstancias, sin dejarse atrapar por un optimismo cándido, ni tampoco dejarse arrastrar por la euforia de un falso hiperoptimismo. El optimista es realista antes los contratiempos, asumiendo su responsabilidad de acción. La mirada del optimismo ve primero las posibilidades que las dificultades, las soluciones que las excusas o lamentos, la luz que la oscuridad... El optimista se centra en las soluciones que no en los problemas, se centra en lo que sabe que no en lo que ignora, no busca culpables centrándose en las oportunidades y las soluciones. El optimista considera el fracaso como una lección para buscar soluciones a los errores subsanables. El optimismo busca al amigo, no al enemigo. Mira hacia adelante, no hacia atrás. El optimismo es la fuerza para trabajar duro frente a la dificultad extrema. Optimismo es confianza, paciencia, tolerancia, energía, esperanza, implicación... El optimismo no se pregona, se practica. Para crecer en el optimismo, se trata de querer ser optimista. (puedes leer este artículo también en: www.sercompetentes.com )

domingo, 12 de febrero de 2012

Soñadores vocacionales

Podríamos estar de acuerdo que todos necesitamos tener sueños, contar con ilusiones para andar por la vida. Nos referimos a sueños vinculados al soñar despiertos, que no a los sueños surgidos del acto de dormir como resultado del descanso de nuestro cuerpo y nuestra mente.
En muchas ocasiones cuando nos dicen: “tú estás soñando”, es como una crítica a tener sueños; cuando los sueños, en definitiva, cambian la vida de las personas.
A veces es difícil distinguir los sueños de la realidad, aunque lo importante es convertir nuestros sueños en realidad. Vivir y soñar van de la mano: soñar es la teoría, mientras que la práctica es vivir. Vivir los propios sueños, que no los de los demás. Podemos soñar en singular, y también existen sueños compartidos. Deberíamos soñar más en plural.
Con nuestros sueños construimos un mundo ideal. Mucha realidad ha sido antes pensamiento y un sueño en nuestra mente. Sin capacidad de soñar, no existe espacio para construir nada.
No basta con soñar despiertos. Podemos caer en el error de vivir en un continuo sueño. Sin despertar a la realidad. Además, para realizar nuestros sueños, hay que estar muy despiertos.
Pero también está el error contrario: cuando se acaban los sueños. Muchos opinan: “¿para qué soñar si soy feliz con mi realidad?”. Que alguien no sueñe, no significa que los sueños no puedan existir. También puede ser una forma de renunciar a los propios sueños, negando su existencia. Es imposible que exista alguien que no haya soñado alguna vez.
Soñar es gratis. La capacidad de soñar no distingue entre ricos y pobres, ni entre niños y adultos, ni entre hombres ni mujeres. Los sueños son libres, nos envían señales. No podemos negar nuestros sueños. Soñar es optimismo, tener pesadillas es todo lo contrario. Las personas exitosas son seres soñadores
Para soñar, primero hay que creer en los sueños. Después saber soñar, y si no se aprende. Solo así lograremos ser soñadores vocacionales.
(puedes leer este artículo también en: www.sercompetentes.com )