martes, 13 de marzo de 2012
Sobre el optimismo
Es sorprendente que a estas alturas de la humanidad, pueda estar en entredicho las bondades del optimismo. El optimismo entendido como una mirada a la vida siempre desde el aspecto favorable.
La manera en que interpretamos los contratiempos, define nuestra actitud ante la vida. El optimismo es un blindaje especial contra el desanimo y la desidia. El optimista no puede caer en la resignación o en la inacción.
El optimismo implica creer en el ser humano, en la buena naturaleza de las personas y por supuesto, también tener confianza en uno mismo.
El optimista sonríe a pesar de las circunstancias, sin dejarse atrapar por un optimismo cándido, ni tampoco dejarse arrastrar por la euforia de un falso hiperoptimismo. El optimista es realista antes los contratiempos, asumiendo su responsabilidad de acción.
La mirada del optimismo ve primero las posibilidades que las dificultades, las soluciones que las excusas o lamentos, la luz que la oscuridad... El optimista se centra en las soluciones que no en los problemas, se centra en lo que sabe que no en lo que ignora, no busca culpables centrándose en las oportunidades y las soluciones.
El optimista considera el fracaso como una lección para buscar soluciones a los errores subsanables. El optimismo busca al amigo, no al enemigo. Mira hacia adelante, no hacia atrás.
El optimismo es la fuerza para trabajar duro frente a la dificultad extrema. Optimismo es confianza, paciencia, tolerancia, energía, esperanza, implicación...
El optimismo no se pregona, se practica. Para crecer en el optimismo, se trata de querer ser optimista.
(puedes leer este artículo también en: www.sercompetentes.com )
domingo, 12 de febrero de 2012
Soñadores vocacionales
Podríamos estar de acuerdo que todos necesitamos tener sueños, contar con ilusiones para andar por la vida. Nos referimos a sueños vinculados al soñar despiertos, que no a los sueños surgidos del acto de dormir como resultado del descanso de nuestro cuerpo y nuestra mente.
En muchas ocasiones cuando nos dicen: “tú estás soñando”, es como una crítica a tener sueños; cuando los sueños, en definitiva, cambian la vida de las personas.
A veces es difícil distinguir los sueños de la realidad, aunque lo importante es convertir nuestros sueños en realidad. Vivir y soñar van de la mano: soñar es la teoría, mientras que la práctica es vivir. Vivir los propios sueños, que no los de los demás. Podemos soñar en singular, y también existen sueños compartidos. Deberíamos soñar más en plural.
Con nuestros sueños construimos un mundo ideal. Mucha realidad ha sido antes pensamiento y un sueño en nuestra mente. Sin capacidad de soñar, no existe espacio para construir nada.
No basta con soñar despiertos. Podemos caer en el error de vivir en un continuo sueño. Sin despertar a la realidad. Además, para realizar nuestros sueños, hay que estar muy despiertos.
Pero también está el error contrario: cuando se acaban los sueños. Muchos opinan: “¿para qué soñar si soy feliz con mi realidad?”. Que alguien no sueñe, no significa que los sueños no puedan existir. También puede ser una forma de renunciar a los propios sueños, negando su existencia. Es imposible que exista alguien que no haya soñado alguna vez.
Soñar es gratis. La capacidad de soñar no distingue entre ricos y pobres, ni entre niños y adultos, ni entre hombres ni mujeres. Los sueños son libres, nos envían señales. No podemos negar nuestros sueños. Soñar es optimismo, tener pesadillas es todo lo contrario. Las personas exitosas son seres soñadores
Para soñar, primero hay que creer en los sueños. Después saber soñar, y si no se aprende. Solo así lograremos ser soñadores vocacionales.
(puedes leer este artículo también en: www.sercompetentes.com )
En muchas ocasiones cuando nos dicen: “tú estás soñando”, es como una crítica a tener sueños; cuando los sueños, en definitiva, cambian la vida de las personas.
A veces es difícil distinguir los sueños de la realidad, aunque lo importante es convertir nuestros sueños en realidad. Vivir y soñar van de la mano: soñar es la teoría, mientras que la práctica es vivir. Vivir los propios sueños, que no los de los demás. Podemos soñar en singular, y también existen sueños compartidos. Deberíamos soñar más en plural.
Con nuestros sueños construimos un mundo ideal. Mucha realidad ha sido antes pensamiento y un sueño en nuestra mente. Sin capacidad de soñar, no existe espacio para construir nada.
No basta con soñar despiertos. Podemos caer en el error de vivir en un continuo sueño. Sin despertar a la realidad. Además, para realizar nuestros sueños, hay que estar muy despiertos.
Pero también está el error contrario: cuando se acaban los sueños. Muchos opinan: “¿para qué soñar si soy feliz con mi realidad?”. Que alguien no sueñe, no significa que los sueños no puedan existir. También puede ser una forma de renunciar a los propios sueños, negando su existencia. Es imposible que exista alguien que no haya soñado alguna vez.
Soñar es gratis. La capacidad de soñar no distingue entre ricos y pobres, ni entre niños y adultos, ni entre hombres ni mujeres. Los sueños son libres, nos envían señales. No podemos negar nuestros sueños. Soñar es optimismo, tener pesadillas es todo lo contrario. Las personas exitosas son seres soñadores
Para soñar, primero hay que creer en los sueños. Después saber soñar, y si no se aprende. Solo así lograremos ser soñadores vocacionales.
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domingo, 8 de enero de 2012
La media botella
La media botella, el Optimista la ve medio llena.
El Pesimista la ve medio vacía.
El Motivador piensa en cómo terminar de llenarla.
El Egoísta intenta beberse la mitad que queda.
El Asertivo pregunta quién se bebió lo que falta.
El Generoso busca a quién la pueda necesitar.
El Envidioso se interroga quién ha disfrutado ya de la mitad.
El Innovador analiza con qué la puede mezclar para completarla.
El Empático se relame como si la acabara de dejarla a la mitad.
El Ahorrador calcula cuanto le dudaría.
El Proactivo mira la fecha de caducidad antes de decidir.
El Prudente comprobará que está bien cerrada.
El Curioso la levantará para mirar el fondo de la botella.
El Luchador buscará otra media botella.
El Entusiasta indagará donde están las botellas llenas.
El Frustrado pensará que ha vuelto a llegar tarde.
El Acomplejado se pregunta para quién será esa mitad.
El Alegre celebrará la existencia de la botella.
El Espiritual ve todo un universo en la botella.
La media botella es siempre la misma media botella.
(puedes leer este artículo también en: www.sercompetentes.com )
El Pesimista la ve medio vacía.
El Motivador piensa en cómo terminar de llenarla.
El Egoísta intenta beberse la mitad que queda.
El Asertivo pregunta quién se bebió lo que falta.
El Generoso busca a quién la pueda necesitar.
El Envidioso se interroga quién ha disfrutado ya de la mitad.
El Innovador analiza con qué la puede mezclar para completarla.
El Empático se relame como si la acabara de dejarla a la mitad.
El Ahorrador calcula cuanto le dudaría.
El Proactivo mira la fecha de caducidad antes de decidir.
El Prudente comprobará que está bien cerrada.
El Curioso la levantará para mirar el fondo de la botella.
El Luchador buscará otra media botella.
El Entusiasta indagará donde están las botellas llenas.
El Frustrado pensará que ha vuelto a llegar tarde.
El Acomplejado se pregunta para quién será esa mitad.
El Alegre celebrará la existencia de la botella.
El Espiritual ve todo un universo en la botella.
La media botella es siempre la misma media botella.
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